En deuda con los “VII Encuentros Todoele” y la gramática

Recientemente, tuve el honor de ser invitada a participar en una de las mesas redondas de los VII Encuentros Todoele: “¿Cómo explicar gramática en clase de E/LE?”. Y, a pesar de mi nula experiencia en este tipo de eventos, acepté encantada porque pensé que podía tratarse de una interesante y valiosa experiencia. Lo que más valoré de la propuesta fue la oportunidad que brindaba de compartir y contrastar mis ideas con las del resto de participantes (algunos de ellos, grandes figuras en el mundo de E/LE debido a su extensa e intensa trayectoria en el campo) y, también, con las de los oyentes; y lo mucho que esa puesta en común de ideas podría aportar tanto a la “comunidad todoele” en general como a mí misma. Pero, siendo como soy una novata con muchas de las infinitas herramientas que ofrece la red, también valoré la experiencia como un reto tecnológico, pues jamás había participado en un coloquio desarrollado y retransmitido en directo a través de la red y, por eso, no tenía ni idea de cómo iba a afrontar y sobrellevar esa novedosa situación.

Ahora puedo decir que la afronté con valor y la sobrellevé como buenamente pude, es decir, con unos nervios que me comían por dentro y por fuera a pesar del apoyo manifestado por los compañeros de mesa y el invisible pero imprescindible administrador técnico de Todoele. De ahí, mi discurso entrecortado, vacilante, constreñido, etc. Y de ahí la necesidad que tengo ahora de explicarme en diferido, y de clarificar las partes más incomprensibles de mi intervención en el encuentro.

1) Cuando hablo de mi experiencia en la Universidad de Sarajevo y digo que allí  se entiende el concepto de “gramática” de una forma clásica o tradicional me refiero, en realidad, a una determinada tradición en el aprendizaje de lenguas que, como  se explica aquí, pone al profesor comunicativo en serios apuros.

2) Cuando digo que algunos errores no obstaculizan la comunicación (ej. si el aprendiente dice “Quiero que vas”, cualquier interlocutor nativo entiende que quiere decir “Quiero que vayas”), mientras que otros sí la obstaculizan (ej. si el aprendiente dice “Soy aburrido” cuando en realidad quiere decir “Estoy aburrido”, no se garantiza la comprensión  adecuada del interlocutor a menos que ésta sea evidente en el contexto), e insisto en que esta diferencia se debería tener más en cuenta en la enseñanza, no me refiero a otra cosa que al significado de los contenidos gramaticales. Y es que el verbo SER no significa lo mismo que el verbo ESTAR de manera que, para favorecer el éxito comunicativo del aprendiente en el uso de estos verbos, conviene destacar el contraste de significados que hay entre ellos, un contraste que no existe como tal en las expresiones equivalentes de muchas otras lenguas (ej. “to be” en inglés), pero dos significados que son perfectamente asequibles para cualquier hablante.

 3) Por eso, al final del coloquio, destaco el concepto “significado” sobre el concepto “gramática”. Y es que no concibo la gramática como un conjunto de reglas que sirven para discernir lo correcto de lo incorrecto sino como un sistema cuya lógica se sustenta en la vinculación que hay entre cada forma y su significado. Y, en mi opinión, comprender esa lógica es parte fundamental de la competencia comunicativa del aprendiente.

A continuación presentaré algunos otros ejemplos:

– SUBJUNTIVO: No es lo mismo decir “Dice que vas a la fiesta” que “Dice que vayas a la fiesta“, ni “Quiero ver un documental que hable sobre el cambio climático” que “Quiero ver un documental que habla sobre el cambio climático“. Aquí el subjuntivo aporta un significado distinto al que aporta el indicativo, de manera que no sólo conviene visibilizar el significado específico que hay en cada caso sino, también, el significado general que tiene cualquier forma de indicativo como “acción declarada” y cualquier forma de subjuntivo como “acción no declarada”.

– PASADOS: No es lo mismo decir “Cuando bajó las escaleras, encontró una maleta” que “Cuando bajaba las escaleras, encontró una maleta” (ejemplo de la Gramática básica del estudiante de español). Aquí cada forma de pasado aporta un significado distinto, pues no encontramos la maleta en el mismo lugar debido al contraste entre el valor perfectivo de bajó y el valor imperfectivo de bajaba.

– POR/PARA: No es lo mismo decir “Lo compré por ti” (donde tú eres la causa o razón por la que lo compré) que “Lo compré para ti” (donde tú eres el destinatario), y tampoco es lo mismo decir “Lo mataron por defender a los esclavos” (donde explicamos la causa o razón por la que lo mataron, y entendemos que fue el muerto quien defendió a los esclavos) que “Lo mataron para defender a los esclavos” (donde explicamos la finalidad por la que lo mataron, y entendemos que fueron los autores de la muerte quienes querían defender a los esclavos).

Espero que ahora se entienda mejor mi apuesta por el significado de la gramática, y su importancia en el éxito comunicativo de nuestros alumnos. Gracias.

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