Nick Ellis y el binomio de Krashen

2. Nick Ellis (University of Michigan, USA): “Implicit and Explicit Second Language Acquisition and their interface” 

Nick Ellis es un profesor de Psicología que ha investigado el comportamiento del cerebro en el aprendizaje de segundas lenguas, cuyos últimos trabajos se centran en la conexión entre el aprendizaje implícito y el explícito. También es el editor general de la revista Language Learning. Yo no lo conocía, pero desde que lo vi y escuché en Sarajevo debo decir que este hombre me ha maravillado. ¡Hay que estar atentos a su trabajo!

Sin que casi nos enteráramos, Ellis dio todo un repaso a la historia de la metodología en la enseñanza de segundas lenguas. Empezó con el famoso binomio ADQUISICIÓN vs. APRENDIZAJE que presentó Krashen en 1982: la adquisición es natural, se desarrolla de forma inconsciente e implícita, se centra en la comunicación, se basa en el uso y depende de la actitud; mientras que el aprendizaje requiere una instrucción explícita, se centra en la gramática, se basa en la forma y depende de la aptitud. Como se sabe, los rasgos que caracterizan aquí la llamada “adquisición” son propios de la forma en la que adquirimos nuestra lengua nativa o materna (L1); mientras los rasgos que caracterizan el llamado “aprendizaje” describen la forma en la que, por aquel entonces, se aprendían segundas lenguas (L2) a partir del método de Gramática-Traducción, es decir, el mismo que se aplicaba y sigue aplicando en la enseñanza/aprendizaje de lenguas muertas como el latín.

Krashen observó que este ancestral método hacía que los aprendientes de L2 conocieran la lengua objeto de estudio mucho mejor que los hablantes nativos de la misma pero, sin embargo, apenas podían comunicarse en ella con éxito. De ahí llegó a la conclusión de que había que cambiar de método y, basándose en la idea de que las L2 se adquieren de la misma forma que las L1, presentó su famosa teoría del “input”: el secreto está en hablar a los aprendientes como se habla a los niños, ofreciéndoles un “input” (muestra de lengua estimulante) comprensible para ellos que los anime a producir su “output” (producción lingüística).

El trabajo de Krashen tuvo tanta repercusión en la enseñanza/aprendizaje de lenguas que dio lugar al nacimiento del conocido “método comunicativo”. Ahora bien, Ellis cuenta que los inicios de este nuevo método fueron bastante radicales, pues se lanzaba a los aprendientes de L2 a contextos de inmersión y se esperaba que aprendieran por sí solos. ¿Resultado? Casi peor que los del método de Gramática-Traducción. ¿Conclusión? Krashen no tenía razón al pensar que aprendemos la L2 de la misma forma que aprendemos la L1, pero ¿acaso la aprendemos como si fuera una lengua muerta?

Evidentemente, tampoco. Por eso, a principios de los ’90 apareció una nueva tendencia que rechazaba ambos extremos, y apostaba por una metodología que combinara la adquisición implícita y el aprendizaje explícito. Así es como surgió el conocido “Focus on Form” (opuesto a lo que Long llamó el “Focus on Forms” propio del método de  Gramática-Traducción), es decir, una atención explícita a la gramática como complemento indispensable del método comunicativo.

Hasta aquí la historia de la metodología. Ahora conviene hablar un poco de las investigaciones que se han hecho en neuro-ciencia. Ellis explicó que hay una memoria implícita y otra explícita, y que se ha comprobado que cada una de ellas se desarrolla en una parte diferente del cerebro. Para ilustrar esto, contó el caso de H.M. en 1968. H.M. padecía epilepsia pero, tras una operación que le hicieron en el cerebro, dejó de ser epiléptico para convertirse en un enfermo de “anterograde amnesia”. Este tipo de amnesia afecta únicamente la parte de la memoria explícita, de manera que el hombre era incapaz de recordar lo que había hecho recientemente, ni podía reconocer nuevos lugares o personas, ni podía aprender ningún concepto nuevo. Sin embargo, su memoria implícita estaba intacta. Prueba de ello es que fue capaz de aprender, por machacona repetición, a leer textos reflejados en un espejo (lo cual, como nos demostró Ellis con un par de ejemplos, no resulta nada fácil).

Es por eso que, aún a día de hoy, las dos partes del binomio (adquisición implícita y comunicativa /aprendizaje explícito y gramatical) se siguen viendo separadas, como si no tuvieran nada que ver la una con la otra, pero la cuestión que se plantea Ellis es: ¿de verdad no hay ninguna interfaz?, ¿acaso lo implícito no puede influir sobre lo explícito, o al revés? Por ejemplo, si un niño puede llegar a la conclusión de que el plural de los nombres se construye añadiendo una “-s” o una “-es”, ¿esto no es trasladar un conocimiento implícito a un conocimiento explícito? Otro ejemplo: una vez un aprendiente de E/LE entiende el contraste indicativo/subjuntivo a partir de los conceptos “declaración” y “no declaración”, ¿no puede llegar a automatizar su uso de forma adecuada y natural?

Éste es el campo en el que está trabajando actualmente Nick Ellis, quien está convencido de que sí hay una interfaz y quien ha demostrado ser uno de esos pocos investigadores de SLA (Second Language Acquisition) que está al servicio de los que nos dedicamos  a enseñar segundas lenguas en el aula.

Más info:

http://www-personal.umich.edu/~ncellis/NickEllis/Publications_files/Implicit%20and%20explicit%20knowledge%20about%20language.pdf

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